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viernes, 19 de abril de 2013

Tell me... why? 11



Es MUY tarde (2am), apenas llego y esto fue lo único que pude publicar, que sigo sin tener inter en la compu de casa y pasarle del celu me da dolores de cabeza porque pierdo la señal cada minuto -____- 
eso es todo y lamento mucho haberme tardado, pero ya publicaré todas mis contis pendientes...
espero que les guste!

*******************************************


Estaba furioso, nunca antes me había sentido así de mal, iba por la calle maldiciendo y empujando a todos a  mi paso, no me importaba, ya nada me importaba, Daiki estaba con aquella infeliz y lo peor era que no tenía ni idea de que era lo que pasaba por su cabeza, ¿qué pretendía enamorándolo?
*Si se atreve a lastimarlo la mato* pensaba, no permitiría que le tocase uno solo de sus cabellos, la agarraría a golpes de ser necesario, él significaba todo para mí y no estaría dispuesto a dejarlo a su merced, tenía que hacer algo y rápido.


*********


- vaya vaya, que sorpresa que hayas venido sin que te llamen- me decía mientras me dejaba pasar a su departamento.

-tenemos cosas de que hablar-

-y supongo que Dai-chan está entre ellas ¿no?-apreté los puños al escucharla emplear su nombre con tono meloso.

- supones bien-

- habla entonces- dijo mientras cerraba la puerta y pasaba  a la sala.

- te lo diré simple y claro, quiero que te alejes de Daiki- sentencié firme.

- mmm y qué pasa si te digo que no quiero?- me contestó con burla.

- haré que te arrepientas- al instante le cambió la cara. No le gustaba que me le subordinara.

-no te atrevas a desafiarme Kei, o sabes lo que te pasara-

- no importa, que te quede claro, si lastimas a Daiki... te mataré-  la amenacé con voz fría, sus ojos se abrieron como platos; nunca antes me había atrevido a hablarle así.

-esto te costará Kei- dijo entrecerrando sus ojos.

- te costara a ti si te atreves a lastimarlo. Eso era todo, me voy- concluí para salir de ese lugar tan asfixiante.

Por primera vez desde que la conocí tuve el valor de enfrentarla, pero no podía dejar que dañara de alguna manera aquello que atesoraba más que a mi propia vida, porque Arioka Daiki se había convertido en todo lo que necesitaba para sobrevivir, ya lo tenía más que claro.


Habían pasado dos días desde que tuve esa "charla" con Hanna y no recibía noticias suyas, lo peor era que tampoco de Daiki, eso no tenía buena pinta, no podía quedarme tranquilo hasta estar 100% seguro de que nada malo le había sucedido.
Hanna podía llegar a ser muy sádica, tenía que llevarme lejos a Daiki y salvarlo de sus garras, una mujer tan aterradora como ella era capaz de las peores cosas, por lo que tenía que actuar pronto. Tal vez lograba convencerlo y me  lo llevaba en unas mini vacaciones, podría confesármele y vivir juntos el resto de nuestras vidas. Me hacía mucha ilusión el pensar aquello y me sentía como tonto enamorado de tan solo imaginarlo, pero era algo que anhela dentro mío, un sueño que esperaba se realizara.

Unos días más pasaron y ya estaba terminando de arreglar todo para escapar junto con Dai, aún habían muchas cosas en contra pero trataría de convencerlo de que lo hiciera, el año se estaba terminando y con ello mi paso por la secundaria, solo meses faltaban y me dedicaría a trabajar y darle todo lo que él se merecía, estaba dispuesto a cuidar de Daiki en todos los aspectos, lo tenía muy decidido.
Lamentablemente, tarde más de lo que hubiese deseado y sin dar crédito a cómo Hanna había dado su golpe...







Estaba atónito, no entendía por qué me había golpeado al abrirle la puerta,


Mi rostro ardía por el golpe, pero no se comparaba en nada al dolor que sentía por dentro.
Mi amado Daiki me miraba con odio, uno muy grande, me lastimaba, aquella mirada me lastimaba.


-¡ERES UN MALDITO!- 

-¿cómo pudiste hacerle algo asi? ¡¿CÓMO?! ¡ME DAS ASCO!-

En un principio no entendía nada, pero basto poco para que me diera cuenta de  que era lo que pasaba, esa maldita me había tendido una trampa, le hizo creer que era un monstruo, la peor basura del mundo y Daiki se veía muy convencido de ello. Él le creía absolutamente todo, había perdido su confianza, su cariño, de un sólo  golpe lo había perdido todo de él, todo lo que necesitaba, lo que me mantenía vivo, feliz, todo aquello se  había convertido simplemente en recuerdos, todos esos buenos sentimientos que albergaba por mí se transformaron en odio, asco, furia, ya nada quedaba de aquella hermosa sonrisa que me dedicaba, ahora en mi mente se grabaría aquel rostro sombrío. esos ojos llenos de odio que penetraban mi corazón como un cuchillo, se enterraban en lo más profundo de mi ser, haciéndome sangrar internamente, queriendo gritar de sufrimiento por el daño de esa mirada fúrica que  me lanzaba, y pensar que todo se debía a esa maldita arpía. Mi dulce y adorable Daiki había desaparecido dejando en su lugar a alguien completamente desconocido , quien solo  me aborrecía y pensaba lo peor de mí; pero; ¿es que acaso no me conocía lo suficiente como para saber que yo no era de ese tipo de persona? claro que he hecho muchas, muchísimas cosas malas en mi vida, pero, abusar de alguien? me creía tan bajo como para hacer eso? una furia abrazadora se apoderó de mí, estaba molesto, muy enojado, por qué creía eso? todo el tiempo que estuvimos juntos ¿no le bastó para conocerme?
Bravo Hanna habías logrado que me odiara, lograste destruirme.

  
- jajajaja JAJAJAJA, ¿qué no es obvio? Te odio…-

- ¿qué?- preguntaste confuso.

- te odio- te miré con mucha rabia- ¡TE ODIO!-



Esas palabras salían de mi boca con tanto desprecio, porque en esos momentos no veía a mi dulce Daiki, en esos momentos solo podía ver a Hanna con su sonrisa maléfica tratando de hacerme daño, al verlo sólo podía verla a ella y a su maldad.


Te empujé con fuerza al piso y cerré la puerta con seguro.
Ya me había perdido, ya no me sentía yo mismo, me dejé llevar por  el sufrimiento y odio que albergaba mi corazón, no pensaba con claridad.
Arrastré tu cuerpo con brutal fuerza hasta mi habitación y te encerré ahí.
Escuché tus incesantes gritos y golpes constantes mientras caía al suelo con las manos en mi pecho y lágrimas descendiendo por mi rostro, dolía tanto Daiki, tu odio me lastimaba tanto, hasta el punto de quitarme la respiración, ya no podía soportarlo, a ella la veías como alguien pura y de buenos sentimientos, mientras a que  mí, a mi sólo como una vil escoria que no merecía estar en este mundo, y así era Dai, no por las razones que tu creías, pero así era.

Pero si me ibas a odiar de todas formas, decidí que ya no importaba nada más...

Tomé las sogas que usaba en ocasiones con Hanna y te até de pies y manos para que no pudieses escapar, te dejé en una silla de la habitación y te sujeté con fuerza  a esta también, te dejé sólo por unos minutos y cuando estaba a punto de regresar contigo esa maldita mujer apareció de nuevo.

- hola Kei-chan- me saludó hipócrita.

Mi rabia fue tan grande que la tomé por el cuello, mientras le gritaba.

-perra, ¡¿qué le dijiste?! ¡él me odia!-

- te hubiese odiado si conociese de verdad- dijo como puedo.

La tiré al piso con mucha fuerza y llevé  mis manos a mi cabeza por la desesperación.

-asi debe de ser, nunca debiste fijarte en ese mocoso en primer lugar, olvídalo y hazme tuya Kei-

Cada palabra salida de su boca me provocaba nauseas, pero si tanto lo quería, lo tendría.
 La tomé de los pelos y así la llevé hasta la habitación dónde se encontraba Daiki.




- pero ¿qué demonios crees que haces? ¡suéltame!-


- ¡cállate y entra de una maldita vez!- la tiré sobre la cama.

En el momento que vio a Daiki le entró la desesperación, se imaginaba lo que haría y sabía tan bien como yo que no podría contenerse de disfrutarlo.
 La desvestí rápidamente y la puse boca abajo arrancándole la ropa interior. 
La penetré con dureza haciendo que sangrara. Pero era así como a esa salvaje le gustaba, y estaba a punto de ser descubierta.



- te gusta eh puta, es así como te gusta o ¿no? Jajaja-


-bast-…a, ya no sigas…si  lo haces no sere ca-capaz de…-

- pero es así como te gusta, no eres más que una sucia puta ¡toma!-

Y me introduje  con mayor fuerza en su interior, me dolía pero no quería parar, quería que Daiki viera cómo era en realidad, pero la muy maldita se las arregló para ahogar sus gemidos en la almohada, de nuevo había fallado.

Me salí de ella y sentí asco de mí mismo, era tan grotesco haber estado dentro suyo, y ni siquiera pude desenmascararla.

Se fue de inmediato y nos dejó solos, completamente solos...





miércoles, 5 de diciembre de 2012

Dirty dream




Hola! cómo les va chicas?? espero que bien nee
bueno, venga a dejarles algo ya que tardo demasiado con mis contis, este, según yo iba  a ser oneshot, pero me salió cortísimo asi que lo dejo en drabble ¬¬
lo hice para Giu por su cumple hace tantísimos años xDD  
espero que les guste!!!!



 Título: Dirty dream
 Pareja: Takachii
 Género: Rape
 Extensión: Drabble



Caminaba rumbo a casa luego de una larga jornada, había  sido un día muy pesado con tantos ensayos, los pasos cada vez eran más difíciles y el cansancio se apoderaba de él en cuestión de minutos. El salir de fiesta todas las noches para; según él; despejarse, no le hacía bien  a su ritmo de vida, pero ya le había cogido el gusto a las juergas nocturnas con sus nuevos amigos, amigos que sus compañeros no aprobaban, creían que eran una pésima influencia para el castaño, y con toda razón. Pero a él, terco, le valían los comentarios u opiniones que sus compañeros de grupo tenían, con aquellos otros chicos se lo pasaba de la ostia, bebían, bailaban y claro está,  tenían sexo a más no poder. Sin darse cuenta se había convertido en un hábito, pensar en el sexo, tener sexo, deseando tenerlo; siempre mirando chicas e imaginando tenerlas en su cama gimiendo desaforadas todo lo que sabían y más…


 Estaba enfermo, pero ni siquiera se daba cuenta de ello…

Tal enfermedad llegó a su punto más crítico el día que descubrió, o mejor dicho espió a su pequeño amigo en las duchas.
 Como siempre, las coreografías lo habían dejado molido y se detuvo para tomar un descanso cuando sin darse cuenta, cayó rendido al sueño y se levantó mucho tiempo después para notar que  los demás ya se habían retirado. Fue directo a tomar una ducha, pero no contaba con que alguien más estuviera ahí, no sería la primera vez que se duchara en la empresa junto a sus compañeros y demás pero esa maldita enfermedad suya le había dañado el cerebro de manera tal que no pudo resistir el impulso de ver quien era el que se encontraba aún ahí. No era simple curiosidad la que sentía, era morbo, el morboso deseo de espiar a quien quiera que fuese que se encontrara  desnudo en la ducha. Con sigilo y mucha cautela, se acercó al lugar para poder apreciarlo mejor, y entonces lo pudo divisar a la perfección, aquel cuerpo minúsculo enjabonarse con paciencia, delineando su figura y jugando con el agua como niño pequeño, se notaba que en verdad estaba disfrutando de su relajante ducha, aquella imagen tan pura e inocente solo podía ser tan vilmente distorsionada por la mente atrofiada de Takaki.
Para él esa no era más que una provocación por parte del menor; esto, claro está; no tenía ningún sentido, pero para una persona que se acostumbró a follar con una o más chicas por noche, cada noche, era algo completamente lógico.
Como deseaba ser esa esponja y poder tocar con total libertad ese cuerpo tan llamativo, ese pequeño pero bien formado cuerpo sugerente a pecar que lo estaba poniendo duro, muy duro…
Sin aguantarse las ganas llevó una mano a su miembro por encima de la tela y lo estrujó con fuerza moviéndolo de arriba abajo, soltando un breve suspiro, breve; pero no leve, este había sido lo suficientemente alto como para que Chinen lo escuchara. Sí, el muy pendejo se estaba medio pajeando  con el integrante más infantil del grupo, el más mimado, el niño más caprichoso y tierno de todo Hey! Say! Jump ¡¿qué tan bajo podía caer?!
No solo era menor que él sino que también ¡era hombre! ¿Su enfermedad sexual ya no le permitía siquiera reconocer géneros?
Excitarse viendo la figura de aquella inocente criatura estaba más allá de todo ¿cómo osaba mancillar de esa forma tan vulgar la imagen pura y dulce del menor?
¿Como podía  alguien llegar a ser tan bastardo?
¡¿cómo?!

****

Al percatarse de la presencia de alguien más en el lugar, atinó a darse media vuelta y descubrir al individuo. Lo que encontró fue a un Takaki con la mirada llena de deseo y una mano posada indecorosamente en la parte íntima de su cuerpo, al darse cuenta de  lo que el mayor estaba haciendo solo se dio vuelta avergonzado de encontrarlo en semejante situación, mal hecho, muy mal hecho…

*****

El menor se había sonrojado, cuando se dio cuenta de donde tenía su mano, un adorable sonrojo apareció en sus mejillas, vio como rápidamente se daba la vuelta para no seguir viéndolo y entonces lo pudo divisar, pudo ver a la perfección el blanco, redondo y menudo trasero de Chinen, sus nalgas tan bien formadas, con esa curvatura muy bien proporcionada no hicieron otra cosa sino llevarlo al punto más alto de excitación posible, ese níveo trasero que no hacía otra cosa sino llamarlo y pedir por él a gritos lo atraía con un magnetismo insuperable.

Lentamente se aproximó al menor, levantó su mano derecha y rozó muy suave su piel. El bajo al sentir el tacto inesperado que el otro le daba se paralizó, no entendía, o no quería entender, qué era lo que el mayor hacía. Pero algo tenía muy claro, y eso era el miedo…  miedo que le provocó esa mirada, el manoseo por demás indecente que se dio y ahora, el tacto a su espalda, sentía miedo, miedo… de lo que le pudiese hacer…
Lentamente se  fue dando vuelta, como en una película de horror, sentía pánico de hacerlo, algo dentro suyo le decía que no lo hiciera, que simplemente corriera lo más rápido que pudiera, pero no lo hizo.
No lo hizo, y por ello, ahora estaba en grandes problemas. De ello se dio cuenta cuando sus ojos encontraron los del mayor y no pudo notar  otra cosa en ellos sino deseo… un peligroso deseo…



Por un momento pudo notar el temor en sus ojos, uno que lo hacía ver endemoniadamente adorable y desgraciadamente violable, no había caso, después de eso no habría manera de desobedecer los bajos instintos de su cuerpo, no quería hacerlo. Deslizó su mano a lo largo de su espalda deteniéndose en su pequeñísima cintura, y acariciando esa zona, lo tomó con ambas manos y lo empotró contra la pared de la ducha. El agua caía empampándolo por completo, su cabello y ropa se mojaron en segundos pero eso no le importó en absoluto, se centró en el rostro de Yuri, en sus finas facciones, angelicales y ahora mas sexys que nunca al estar mojado. Apegó su cuerpo al del menor y acunó su rostro con sus manos, lo miro por unos instantes notando la incertidumbre y el  miedo en estos y lo besó. Un beso fiero y salvaje sin una pizca de afecto, un beso brutal, enfermizo, un beso que no provocaba en el menor otra cosa si no repulsión.
Movía sus labios incesante ante la espera de ser correspondido, espera vana, porque Chinen no podía pensar en otra cosa que no fuese alejarlo, golpeando su pecho continuamente y retorciéndose de un lado al otro tratando de huir, deseando la muerte ante lo que imaginaba que se venía, deseando que fuese un sueño, solo una maldita pesadilla, pero no lo era, no lo era y no podía escapar de ella…
Siguió besándolo con desespero, tomo sus dos piernas, delgadas y frágiles, posicionándolas alrededor de su cintura, permitiéndole juntar sus cuerpos mucho más de lo que ya estaban, algo que para él era nulo, pues ansiaba fervientemente sentirse dentro de Chinen, sentirse en su interior, sentir el placer de hacerlo suyo…

-basta Takaki, detente- pedía entre sollozos el pequeño e indefenso Chinen- por favor… no me hagas daño…-

-tranquilo, verás que te gustará- estaba cegado, cegado de deseo, tanto, que no era capaz de notar que lo que hacía, era una atrocidad.

Con fuerza introdujo uno de sus dedos en el interior del menor, provocándolo a soltar un  desesperado grito de dolor, las  lágrimas  del pequeño caían salvajes ahora ante tal punzante intromisión, sentía que se desvanecería en cualquier momento.

El mayor se dio cuenta de esto, y no lo podía permitir, quería seguir disfrutando de ese suave y exquisito  cuerpo. Volvió a poner sus pies  en el suelo, lo tomó fuertemente de las manos y prosiguió a agacharse hasta su miembro. Aún cuando el único pene que había visto en su vida fue el propio, podía jurar que el del menor era el más bello del mundo, esa hermosa y perfecta virilidad rosada que se mostraba ante él era algo  magnifico, imposible de superar.
Acercó su  rostro al miembro del menor y rozó sus labios por los costados, este comenzó a cobrar vida lentamente antes los ojos de Yuya que demostraban admiración y un brillo único. Siguió incitando al pequeño con más roces ardientes a su extensión logrando que se irguiera de a poco, poniendo al menor muy duro.
Al levantar la vista lo que puedo apreciar fue la mirada  de confusión del menor por lo que le hacía, le dedicó una mirada lasciva y,  con la punta de su lengua rodeo la cúspide de su erección, haciéndolo vibrar, causando un leve gemido en el menor. Volvió a lamer su dureza pero esta vez por los costados, volviendo a escuchar de nueva cuenta los sonidos placenteros que su “amante forzado” hacía, dirigió su vista  arriba y pudo notar claramente la cara de Chinen reflejando un placer que quería ocultar; su seño fruncido ligeramente, sus ojos cerrados con fuerza, sus mejillas sonrosadas y su labio inferior siendo fuertemente mordido tratando de reprimir cualquier tipo de sonido que intentara escapar de ellos.
Esa imagen angelical solo lo estimuló a sacarse rápidamente la ropa, casi como un desesperado para volver a unir sus labios.

Tomó con una mano su propio pene y la  condujo hasta la entrada del menor.
Introdujo su miembro lentamente escuchando los quejidos del menor ante tal acto, pero, se sentía tan delicioso, era increíble, sentir su estrechez aprisionándolo como lo hacía, era algo celestial, la casta entrada de Chinen habían superado sus expectativas, era lo más exquisito que experimentó nunca,  no hubo persona en su vida, ¡en su vida! que le haya  brindado un placer como ese, el sexo que tubo siempre fue bueno, pero esas sesiones sexuales no se asemejaban en nada a lo  que sentía en esos momentos, era algo nuevo y completamente superior.


“el sexo con vírgenes es mejor uh”


Desde un principio sus estocadas fueron fuertes, brutales y rápidas, embestía sin compasión alguna al menor, que no dejaba de llorar, pero, no podía parar, no deseaba hacerlo,  Chinen era tan malditamente  adictivo que juraría que ese sería el mejor sexo que tendría en su vida. Esa piel suave, labios provocativos, pezones rosados, trasero  perfecto y pene antojable eran en su conjunto, lo mejor que podría haberle pasado.


-onegai  Yuyan…ya no me lastimes…- logró decir el pequeño en medio de todo.

Fue ahí, fue en ese instante en el que cayó en la cuenta de lo que estaba haciendo, estaba violando a su amigo, aquel ser dulce y tierno, al que veía como un hermanito menor, al que solía sentar en sus piernas y jugar con él de muchas maneras, al que mimaba y adoraba, a la criatura más delicada y susceptible de todas…

-Yuri- pronunció en un susurro- perdóname, por favor perdóname. Comenzó a llorar- no… no se qué me paso… por favor- se sentía como la peor basura del mundo, no creía lo que acababa de hacer. Lloró y lloró  sin saber cuanto tiempo, le dolía haberle causado un daño irreparable al menor, el lo amaba, siempre lo hizo y ahora lo había lastimado, era intolerable  e imperdonable el perjuicio que cometió.
No se lo perdonaría nunca...





  Abrió los ojos lentamente sintiéndose desorbitado por unos instantes, la habitación daba vueltas y sentía sus mejillas húmedas, estaba… ¿llorando?. Poco a poco se reincorporó maldiciendo ese dolor que aquejaba a su espalda, el muy torpe se había quedado dormido en el piso de la sala de ensayos sabe quién por cuanto tiempo, meditó unos momentos y aterradoras imágenes agolparon su mente confundiéndolo por unos segundos, eso… no había sido real cierto? No podía serlo, ansiaba con toda su alma que no, aunque lo creía tan real, tanto como si aún pudiese apreciar el tacto de la fina piel del menor, sintió inclusivo el temor de Chinen, pero… no, no era real, solo había sido una muy vivida pesadilla, una falsa ilusión creada por su atrofiada mente llena de sexo y morbo. Agradecido estaba que todo fuera solo un sueño, solo una maldita pesadilla que para el bien de todos estaba lejana a la realidad. Se paró y fue ahora si a asearse, estaba todo sudoroso y quería limpiar su cuerpo y mente con algo de agua fría.
Al entrar notó como alguien estaba en uno de los cubículos, caminó a paso lento, temiendo la realización de un mal sueño, y confirmándola cuando puedo ver bien el cuerpo de esa persona que ahora no podía dejar de ver. Se acercó sigilosamente hasta esa figura que descansaba bajo el agua, levantó su mano y le tocó el hombro.
Se miraron, por unos instantes sus miradas se mantuvieron fijas y ese infernal deseo crecía gradualmente en su interior, logrando que su pulso se acelerase y que aquellas imágenes de ensueño aparecieran en su mente de nuevo.

-no vemos mañana, cuídate- con toda la fuerza de voluntad que poseía hizo el esfuerzo sobre humano par decir aquellas palabras y salir rápidamente del lugar.
Sintiendo paz y tranquilidad por no haber cometido una estupidez monumental, y hasta, orgulloso de si mismo por haber sido capaz de evitarla.

****
 -maldición Yuya, ya caerás…- pensó internamente Chinen cuando vio la figura del mayor perderse, e ideando un nuevo plan para que éste cediera y se rindiera ante el deseo que estaba más que claro, sentía por él y que estaba dispuesto a liberar sin importar cómo, porque de algo estaba seguro, Takaki Yuya sería suyo, por las buenas o por las malas…

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Wild Love - Capítulo 7

Esto va dedicadísimo a mi  Mabe querida, sí, míaaaaa jajaja
que la super mega adoro♥

lamento mucho por tener el blog tan abandonado pero  espero que pronto vuelva con más fics, todos los que tengo pendientes.
BESOS!



Chinen quedo pasmado al escuchar tales palabras, ¿esa chica era novia de Takaki?
¿Por qué no le dijo que ya tenía pareja? por que lo engaño asi?
Se sentía molesto, muy molesto, pero más consigo mismo al darse cuenta de los pensamientos que tenía. Ellos dos no tenían nada. Solo se habían acostado dos veces y eso no le daba derecho alguno  a ningún tipo de reclamos, nada.
Pasó de largo, ignorando la mirada de todos y la del mismo Takaki, entró a su carpa  y se quedó allí , se obligó a si mismo dormir y tratar de no pensar en nada más, sin darse cuenta, una lágrima descendió por su rostro y a esa, le siguieron muchas más.


Por otro lado, en el campamento había una tremenda conmoción por el regreso de la "princesa", no tenían ni idea de cómo era aquella chica realmente, pero claro, siempre mantuvo la fachada de ser la más pura y santa de todas.

-Yuya~ te extrañe mucho- dijo colgándose de su cuello-

- ¿cómo puedes ser tan sínica?-

- pero Yuyan ¿por qué dices eso?-

-no quiero que te me acerques hipócrita-

-un momento- lo tomó del brazo y comenzó a susurrarle- más te vale que seas bueno conmigo-

- ¿ahora si muestras tu verdadera cara? ¡ja! no me jodas-

- a ti puede  que no... pero el mocoso ese va a sufrir si no haces lo que te diga, ¿quedó claro?- sentenció amenazante.

- tú no podrías-

- ¿no te demostré ya de lo que soy capaz?-

-no tienes idea de quién es él-

- mmm será acaso el hijo de la directora?-

- ¡¿lo sabes?! y aún así crees qu-

-por supuesto, y baja la vos amor que somos un poco el centro de atención- volvió a poner esa sonrisa perfecta y risueña que tanto la caracterizaba.

-¿qué demonios pretendes? ¿ya te aburriste de mi hermano acaso?-

- medio hermano querrás decir y la verdad si, es terrible en la cama-

- eres una zorra-

- pero no pensabas eso cuando lo hacíamos ¿no?- dijo burlona.

-eso fue hace mucho,y nunca llegamos a nada,  ya ni me interesas-

- estás seguro Takaki, ¿seguro  que no quieres sentirme  de nuevo? porque yo estoy muriendo por tenerte-

- basta! me das asco, ¿creíste que después de lo que me hiciste todavía seguiría enamorado de ti?-


- si, estoy segura de que aún me amas-

- pues te equivocas, ya no me interesas, y vuelve con el imbécil ese por el que me dejaste-

Takaki estaba furioso, ¿qué pretendía esa mujer? ¿pensaba que lo haría caer tan fácil? hace un tiempo atrás de seguro lo habría hecho, le  habría dicho que si a cualquier maldita cosa que le propusiera, pero ya no más, ella ya no significaba nada para él, ahora tenía alguien más en mente, alguien que probablemente no quisiese volver a hablarle nunca más, pero por el cual tenía que intentarlo, debía esforzarse y tratar de arreglar las cosas con él, pero conociéndolo… no sería nada fácil.
Entró a la carpa con cuidado, como esperando un ataque sorpresa por parte de Chinen, pero no fue así, lo encontró durmiendo. Pensó en levantarlo y hablar de lo ocurrido pero prefirió no hacerlo, después de tantas horas perdido dedujo que lo mejor  para él sería descansar, y además aprovechaba para pensar mejor en disculparse. Notó que estaba muy descubierto y  quiso cobijarlo, el frío se estaba acentuando y  podría enfermarse si no lo cubría, se acercó al menor y lo arropó, le quitó unos mechones que tenía en la cara y se quedó viéndolo fijamente, Chinen había estado llorando, tenía rastros de lágrimas en su rostro y sus párpados parecían algo hinchados. Se sentía mal, pues el único culpable era él,  él y  su estupidez, lo había herido, sin mencionar que presenció el beso que aquella desagradable chica le había dado.
Con sumo cuidado se recostó a su lado y envolvió el cuerpo del pequeño en un abrazo y acariciando su mejilla suavemente, se sentía tan cálido estar así con él, el menudo cuerpo del menor lo relajaba, le transmitía una paz que no creía posible de conseguir, pero lo hacía, estando a su lado lo conseguía y aquello lograba sacarle una sonrisa. Siguió con la faena por unos cuantos minutos más, hasta que el pequeño abrió los ojos.

Chinen  lo quedó viendo por unos segundos antes de reaccionar, se separó de él bruscamente y se sentó, no dijo nada, no lo miró, no tenía ni idea de qué hacer, se suponía que estaba enojado  con el mayor pero más que nada, y aunque odiara admitirlo, estaba dolido...

-estás bien?- pregunta tonta pensó.

- no es de tu incumbencia- le respondió frío el menor.

-sólo quiero saber  si te hiciste daño-

- ese no es asunto tuyo, asi que no me molestes-

- por favor Chii-

-  o_o ¿cómo me llamaste?!-

- ahh emm bueno yo...-

- no tenemos esa confianza, no me llames asi de nuevo-


- lo--lo siento- bajó la mirada un tanto dolido.

-supongo que ahora te irás a dormir con esa chica ¿no? muy bien, llévate tus casas de una vez-

-¿qué dices? claro que no lo haré-

- ¿a no? me extraña-

-y eso ¿por qué?-

- ¿es tu novia cierto?  entonces deberías irte con ella y dejarme en paz-

- ella no es nada mío-

- pues no parecía no ser nada tuyo , no cuando te beso de esa manera- Takaki pudo notar el gran desdén con el que Chinen dijo esas palabras. Podía percibir claramente los celos en aquella frase. Su emoción por haberle provocado eso fue monumental, tanto que no pudo evitar sonreír.
Eso molestó aún mas al pequeño Yuri.

- ¡¿por qué demonios estás sonriendo?!- le gritó exasperado.

Takaki no decía nada, sólo lo veía con un brillo en su mirar, como fascinado por su gran reciente descubrimiento. Y ¿cómo evitarlo? Chinen parecía ser  más significante para él de lo que creía, en muy pero muy poco tiempo había logrado eso y recién se daba cuenta de ello.
Por su parte, Yuri estaba desconcertado, ¿qué le pasaba a Takaki?  y... ¿qué pasaba consigo mismo? Aunque se lo negara al mundo entero, le había molestado muchísimo el mentado beso ese, le hervía la sangre de tan sólo recordarlo y le tenía un odio absoluto a la tipeja esa. Sabía, el sabía por qué
era,  pero admitirlo era imposible, no podía concebir algo  semejante, porque el problema en si no era por ser ambos chicos, era porque aquel chico tenía que ser justamente Takaki Yuya, estúpido, torpe, infantil, disque malo; que no lo era para nada ¬¬ ; y muchas otras cosas más que le desagradaban del carácter de una persona. Pero aún  así, el idiota ese le gustaba. Le gustaba y era ya muy tarde para cambiar ese hecho.

-¡¿ me vas a decir qué maldita cosa te causa tanta gracia?!-


Takaki no dijo nada, conservó esa sonrisa tonta en el rostro y se acercó al menor hasta envolver el cuerpo del pequeño en sus brazos, brindándole su calor.
Chinen no dijo ni hizo nada, sólo se dejó abrazar como si su vida fuese a mejorar de alguna manera por ello, como si Takaki fuese alguien completamente indispensable en su vida, porque en el momento en el cual pudo sentir su cuerpo envuelto en ese abrazo, sintió la necesidad de no separarse nunca más. La ira desapareció, su cuerpo se relajó, su corazón se aceleró y su respiración se detuvo, ¿por qué el mayor lograba ponerlo de esa manera?, no quiso darle más vueltas y  le devolvió el contacto rodeando el cuerpo de Yuya con sus brazos. y así permanecieron por un muy largo rato...











miércoles, 10 de octubre de 2012

♥TakaDai♥


 Holaa tanto tiempo nee, gomen!
es que estoy en un estado en el que no puedo escribir nada de lemon! >_____<
por eso no puedo escribir los fics que tengo pendientes TT^TT
pero este oneshot que escrbí por el cumple de Vicky no tiene así que pude terminarlo rápido
espero que les guste y se entreregan un poco >///<
Besos!




Nuevamente lo tenía esperando, en la puerta de su edificio, decidido como siempre. Como detestaba su testarudez, ¿no podía simplemente dejarlo en paz al igual que lo hicieron los anteriores? ¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente persistente?
Justo cuando creía que sus constantes humillaciones y desplantes eran suficientes para ahuyentarlo, el mayor lo sorprendía de nueva cuenta con sus infaltables flores y bombones y por supuesto, el infaltable:
<<una cita es todo lo que te pido, te prometo que no te arrepentirás>>
Era tan pesado, no entendía como no se había cansado de todo aquello que le hacía, lo había insultado, le había golpeado e incluso lo hizo arrestar, pero cuando la policía se dio cuenta que era completamente inofensivo y solo atravesaba por un profundo enamoramiento hacia su persona, lo dejaron ir, y hasta le dijeron que si se esforzaba de seguro que conseguiría que lo aceptara. ¡¿Cómo podían alentarlo de esa manera?! ¿Es que no pensaron para nada en su seguridad? ¿No se les cruzó por la cabeza que podía desquitarse después de todo le que le había hecho? ¿No pensaron para nada en eso?, obviamente no lo hicieron, quedaron encantados con la “maravilla” de persona que era Takaki Yuya, absolutamente todos eran así, quedaban impresionados con su buena apariencia y buen vestir, con su galantería de antaño y su cortesía incomparable. Todos, amigos, compañeros, familiares, todos menos él. Ya había tenido suficiente de galanes de telenovela que aparentan ser sacados de tus más preciosos sueños cuando la realidad era muy distinta a esa. Cuando sólo eran patanes que quería aprovecharse de él y por muy indefenso y delicado que se viera, no toleraría bajo ningún punto de vista que ninguno de aquellos imbéciles hicieran lo que sea que se les antojara con él, no podía soportar la impotencia y el dolor de tener que pasar por aquello de nuevo, no estaba dispuesto a dejarse engatusar por un tonto con aires de príncipe como lo era Takaki Yuya. De ninguna manera lo permitiría. Pero ese tonto no podía simplemente dejarlo en paz y olvidarse de él, tenía que estar en la puerta de su edificio todos los días a las 4 pm como desde hacía ya tres meses, importándole un rábano si llovía o la temperatura estuviese muy baja, por todo ese lapso de tiempo había llegado puntualmente a su destino, impecable como siempre y hasta haciéndose amigo de sus vecinos de calle y edificio, que incluso abogaban más de una vez a favor del joven de cabello castaño; se los había ganado a todos ellos, menos a él, claro. Y es que, Daiki no creía ser tan fácilmente engatusable, ya no.
Vio la hora, 5:30 pm. Aún faltaba mucho para que se fuera, solía quedarse hasta las 8 de la noche siempre, y hasta podía ver como la gente de la zona, que ya lo conocía, le llevaba refrigerios para hacerle menos pesada la espera. “¿Cómo puede una persona caerle bien a tantas otras? ¿Tan irresistible era? ¿Tan grande era su carisma?” se preguntaba una y otra vez ante el innegable hechizo que aquel castaño había proyectado en los demás. Desistió de seguirlo viendo por su balcón y entró a su departamento, debía despejar un poco su mente y tratar de no hacerse tanta mala sangre con el tipo ese, lo ignoraría y haría oídos sordos al timbre que sonaba en el interior de lugar cada determinado tiempo, como si la persona que lo llamaba tratara de no molestarlo demasiado, pero aquella persona no entendía que con el simple hecho de volver ahí todos los malditos días de la semana, lo ponía frenético y muy molesto, hasta el punto de no querer salir a ningún sitio mientras lo estuviese esperando. Lo estaba limitando y detestaba eso, pero no deseaba encontrárselo y tener que escuchar sus falsas, asi como dulces, muy dulces palabras de amor. Lo estaba llevando a la locura del enclaustramiento y aunque estuviese exagerando con su actitud, lo asustaba, pero siempre trataba de convencerse de que era lo mejor para ambos, aunque ahora ya no parecía en nada un buen plan, pues se le vino abajo al ser testigo de la implacable persistencia de Takaki. Una persona como él no podía existir en el mundo, pero sin embargo lo hacía, y tenía que ser precisamente su persona quien lidiara con su perseverancia, su maldita e inagotable perseverancia.
Se apartó de la ventana, necesitaba despejar su mente con cualquier cosa, tal vez limpiaría su piso de arriba abajo y luego haría la cena, el lugar estaba muy descuidado y pensó que ya le hacía falta una buena limpieza.
Se puso manos a la obra.

No creía la mugre que encontró, más que haberla descuidado parecía que no limpiaba desde hacía años, el polvo de la sala, la grasa de la cocina, el sarro de las paredes de su baño, ¡aquello era un chiquero! Estaba muy enfadado consigo mismo al haber vivido en tales condiciones y ni siquiera haberse percatado de ello, pero lo estaba más aún con la persona que se encontraba abajo por ser el causante de tan bárbaro descuido. Volvió a pensar en él y miró el reloj en la pared de su cocina, ya eran pasadas las 9:30 pm, tardó demasiado en acabar con toda la suciedad, y recién se daba cuenta de la tormenta que se avecinaba fuera, las gotas de lluvia empezaban a caer con lentitud golpeando su ventanal. Lo más probable era que el tipo aquel ya se hubiera ido, no podía estar ahí, habían pronosticado tormenta durante la madrugada pero por lo visto se había adelantado, Takaki ni siquiera tenía un paraguas, al menos no lo vió llegar con ninguno entre las manos. Desganado fue hasta su balcón, la lluvia caía más intensamente y lo vió, aún permanecía ahí, parado a un costado, completamente empapado y hasta parecía que temblaba pues la temperatura había bajado gradualmente. No entendía su terquedad, esa no sería una lluvia cualquiera, ¿acaso estaba dispuesto a poner en riesgo su salud? ¿tan idiota podía ser?
De repente empezaron los relámpagos, Takaki se asustó y dió un brinco, al parecer les tenía miedo puesto que ahora Daiki podía notar más los temblores que producía su cuerpo. Sintió mucha pena de verlo así, en parte era por él y lo hacía sentirse mal, pero un poco solamente ya que consideraba que el idiota era el mayor por llegar a esos extremos. Dió un muy largo suspiro y se acercó más al barandal.

- hey! ¿es que no piensas irte?- dijo, y vió como el mayor agachaba la cabeza y miraba para otro lado, era obvio que significaba no. Con todo el pesar que su comportamiento producía en su persona le gritó- ¡sube!-
A Takaki se le paralizó el corazón al escucharlo, parecía inverosímil que el amor de su vida le estuviese invitando a su casa, asintió enérgico y fue hasta la puerta. El menor no podía creer que después de tanto y de haberse repetido miles de veces que lo ignoraría le hubiese dicho aquello. Le aviso al de seguridad que dejara pasar al otro y que lo acompañara hasta su departamento de ser posible. Espero unos minutos y escuchó el timbre, se acercó a la puerta y la abrió. Los colores se le subieron a la cara al ver la inminente sonrisa de Takaki y la mueca de complicidad del guardia.

- en hora buena Takaki-san, que tengan muy buenas noches- dijo el hombre sonriente y se despidió de ambos con una reverencia.

-no te quedes ahí, pasa- le dijo muy fríamente al mayor.

- ah! hai!-

-sígueme- le dijo y lo llevó hasta el cuarto de la lavadora. -sácate eso y ponlo a lavar, ahora te traigo algo para que te cambies y no te resfríes- estaba a punto de salir cuando Takaki le tomó de la mano.

-gracias- dijo.

-lo hago solo porque me diste pena, no te hagas ideas equivocadas en la cabeza- se soltó de su agarre y salió de ahí, por más que odiase admitirlo, su corazón le latía con mucha rapidez, ese contacto le había despertado algo dentro suyo. Pero no debía ser así, tenía que apartarse esa ideas tontas de la cabeza o terminaría como antes, no podía darse el lujo de caer nuevamente.

Busco en su armario algo que le quedara al mayor pero no encontraba nada, se cansó y simplemente agarró una remera que le iba un poco grande y un pantalón igual.
Fue hasta donde se encontraba y se ruborizó al verlo de espaldas y sólo en boxers, con las mejillas muy coloradas le dejó la ropa encima de la lavadora y se fue casi corriendo de allí. Su corazón latía desenfrenado, sentía que en cualquier momento le daría un paro cardíaco. Fue a la cocina y se echó algo de agua en la cara para refrescarse, de pronto se sentía muy acalorado.

Luego de unos minutos...

-emm disculpa, creo que me queda muy pequeña tu ropa- dijo el mayor algo apenado, Daiki al verlo no puedo evitar soltar unas escandalosas carcajadas.

-hahahahaha! hahahaha!- seguía burlándose del mayor, la remera le quedaba demasiado entallada y no le cubría ni el ombligo, el pantalón le parecía pescador ya que no le llegaba a los tobillos, se lo veía muy ridículo en verdad.

-basta-dijo con un puchero-no es gracioso-

- hahaha-seguía riendo Daiki- sí lo es, y por lo que veo, no te ejercitas tanto como parece- lo decía por los rollitos que se le escapaban de la prenda al mayor, y este al notarlo se cubrió con los brazos el estómago y se puso colorado.-ve al comedor, ahora llevo la cena- Takaki asintió y salió de la cocina.
Arioka pudo notar muy claramente los grandes glúteos del mayor al caminar, que esos kilitos de más tuvieron como efecto y de nuevo su corazón empezó a palpitar como loco. *¿qué demonios pasa conmigo? ¡ni que me gustara!* se reprochaba mentalmente.
Sirvió la cena para ambos y se sentó frente suyo sin decir ni una palabra.

Comieron en completo silencio, Daiki no quería decir absolutamente nada, estaba molesto y trataba de no pensar demasiado en las extrañas emociones que le provocaba la persona delante suyo. Por otro lado, Yuya estaba que se moría de la alegría, no sólo el menor había aceptado su compañía sino que además podía disfrutar de una deliciosa comida preparada por el amor de su vida, su sonrisa se ensanchaba más con cada bocado. Eso al menor le fastidió, ¿por qué sonreía de esa manera? Le sacó de sus casillas y comenzó a decir cosas que no debía.

-¡basta! ¡¿de qué tanto te alegras?! ¿por qué tienes que ser tan molesto? ¿Es que simplemente no me puedes dejar en paz? ¡Eres un enfermo!

Takaki abrió desmesurado los ojos y contuvo unas terribles ganas de llorar, esas palabras tan duras de Daiki le hirieron profundamente y sintiéndose el ser más odiado en la tierra dijo:

-discúlpeme Arioka-san ya no volveré a molestarlo, prometo que no me apareceré frente a usted nunca más- finalizó y se levantó apresurado para salir de ahí lo antes posible.

Daiki se sintió muy mal al ver sus ojos llorosos, y su semblante afligido, le había hecho mucho daño, en realidad no tenía por qué haber dicho tales cosas, sólo se enojo con el mayor porque se lo veía demasiado feliz, ¿eso era un crimen? Claro que no, había exagerado y lo había lastimado, lo hizo solamente porque… ¿por qué? Dijo lo que dijo y ya, lo lastimó por idiota, a aquella persona que siempre le llevaba regalos, aquel que siempre se quedaba esperándolo por horas, soportando frío, calor, todo, y lo hacía con el único propósito de que le diera una oportunidad, una mísera chance de salir a pasear, ¿qué tanto le costaba?.
Al darse cuenta de lo idiota que había sido, salió corriendo detrás del mayor y tratar de darle alcance. Llegó hasta la entrada de su edificio y le preguntó al portero si sabía por dónde se fue Takaki, este lo miró con muy mala cara; de seguro por creer que era él el causante del muy probable mal estado del castaño; y reticente le indicó el camino, incluso le alcanzó un paraguas ya que el clima afuera iba de mal en peor.
Arioka corrió en aquella dirección y pudo percibir, después de unas cuantas cuadras, la silueta de alguien que parecía ser Takaki, lo reconocía porque era la única persona que no estaba por ahí además de él y porque identificó su ropa, se apresuró más a darle alcance pero aquella persona parecía caminar cada vez más rápido, trató llamándole por el nombre y nada, tal vez por el fuerte sonido de la lluvia.
Aquella persona dobló en una esquina. Al llegar no pudo ver a nadie más en la calle, todas las casas parecían estar a oscuras, de seguro Yuya vivía en alguna pero ¿en cuál?
De pronto vio como una luz se encendía unas casas más adelante y tuvo la sensación de que podía ser la del mayor.
Era una casa normal, muy tradicional de hecho, tocó fuertemente la puerta por si no lo oía y espero unos cuantos minutos, estaba a punto de marcharse cuando le abrieron y pudo ver a un Takaki con el cabello muy mojado y alborotado vistiendo una bata de baño.
Por unos momentos no supo qué decir, ya había llegado hasta ahí y suponía que debía disculparse apropiadamente por su tonto comportamiento pero, las palabras simplemente no salían. El más alto mantenía la mirada baja sin saber qué hacer ¿por qué Arioka estaba ahí después de lo que le dijo?

- yo sólo venía a disculparme contigo, no debí decir cosas como esas-

- no Arioka-san, fue mi culpa por hostigarlo tanto como lo hice, usted tenía todo el derecho de decir lo que dijo-soltó muy evidentemente dolido.

- no, claro que no, te- un fuerte estornudo por parte del más grande lo interrumpió.

-disculpe yo ashu! ashu!-volvió a estornudar.

-¿estás bien?-

-sí, sí, lo que pasa es que estuve mucho tiempo bajo la lluvia jeje- Daiki se sintió culpable, fue por su causa que eso pasó.

-lo lamento- dijo cabizbajo.

- no se haga problema, de seguro con un baño y algo de té caliente se me pasa-trataba de sonar calmado.

-entonces déjame que yo prepare el té, sería una manera de compensarte-

-pero no hace falta, no tiene que hacerlo-

- por favor Takaki-kun- dijo suplicante.

- emm bueno si asi lo desea… pase por favor-

No podía creer lo que sucedía, su adorado Daiki estaba en su casa, minutos antes, después de aquella “destructiva” charla pensó que no lo volvería a ver nunca más, estaba dispuesto a desaparecer de su vida, pero ahora todo se había dado vuelta y no podía sino sentirse inmensamente feliz y agradecido por ello. Al salir del baño vio al mayor con dos tazas de té en la sala. Se sentó a su lado en el sofá, le dio las gracias por las molestias y procedió a beber el líquido.
Bebieron tranquilamente en silencio, algo que sorprendentemente no se sentía incómodo de ninguna manera, estaban perfectamente bien disfrutando la mera compañía del otro.
Aún cuando estaba bien con ese ambiente tan tranquilo, había algo que inquietaba a Daiki de sobremanera, necesitaba una respuesta. Y sin más decidió preguntarle al mayor.

- Takaki-kun, ¿podrías decirme qué es lo que te gusta de mí?-

- ahh emm bueno-eso lo tomó por sorpresa- en verdad no me gusta nada de usted Arioka-san-

- o___o ¿no te gusta nada de mí?-

- no, porque yo amo todo de usted-dijo con las mejillas muy pero muy coloradas.

Eso lo consideró tan tierno, esa persona en verdad no era en nada lo que parecía, como nunca se había tomado la molestia de tratar siquiera con él, se había hecho ideas erróneas en cuanto a su persona. Takaki no era aquel individuo supuestamente perfecto que creía, no era tan confiado ni tan encantador. Era una persona muy dulce, sí , pero el motivo por el cuál las personas parecían apreciarlo desde un primer momento, era por su transparencia. Sus movimientos podían ser algo torpes, y no era muy elocuente que digamos tampoco, pero era alguien que escondía absolutamente nada de sí mismo, se mostraba tal cual era, los demás podían ver claramente sus defectos y aceptaban gustosos tenerlo cerca por considerarlo demasiado sincero. Su honestidad era lo que hacía que todo el mundo a su alrededor estuviese encantado con él, y ahora Daiki también parecía haber caído en ello.
Al comprender mejor al hombre que tenía a su costado tuvo la necesidad de hacer algo loco.
Fue acercando su rostro al del mayor, pudo notar la sorpresa en sus facciones pero no le importó, siguió y siguió hasta llegar a esos hermosos y perfectos labios de Takaki, y los rozó con los propios. El más alto emitió un jadeo que hizo la necesidad de Arioka aún más grande y provocó que tomara sus labios por completo. Podía sentir el dulce aroma que desprendía su cuerpo y la suavidad de aquéllos carnosos manjares, se separó por unos segundos, lo miró a los ojos, y volvió a adueñarse de ellos pero con más intensidad. Se sentían tan exquisitamente bien, que inclusive abrieron sus bocas y dejaron a sus lenguas jugar la una con la otra, sintieron la humedad de las mismas, fusionándose con cada roce, la calidez invadirlos poco a poco. Era algo tan placentero que no pudieron evitar emitir suspiro tras suspiro ante aquel delicioso contacto. Takaki tomó el rostro de Daiki entre sus manos, acercándolo más de ser posible, mientras que el menor colocó sus brazos alrededor del cuello del alto. Y así permanecieron un buen tiempo. Se besaban en una perfecta sincronía que les causaba vibraciones recorrerles los cuerpos. Algo tan especial que se había dado de la manera más extraña, un corazón que evitaba fervientemente volver a caer en lo que consideraba, las terribles redes del amor, y otro que luchaba incansablemente por demostrar el suyo a una persona que se resistía a dejarse enamorar. Al final de todo Takaki había logrado alcanzar a aquella persona que tanto se oponía a sus demostraciones de afecto, al final, puedo hacerle ver que su amor si era sincero, todos lo sabían, y ahora el mismo Arioka parecía dar fe de ello.




 

martes, 18 de septiembre de 2012

Mabe




Hoooola~ de nuevo por aquí con un oneshot dedicadísmo a mi hermosa Mabe del alma ( por ello el título)
sé que te dije que lo iba hacer hard lemon pero... se me dió por esto . __________ .
de todas formas espero que lo disfrutes :D
y las personas  que me leen también  n_n
pd: (Mabe) gomen por la tardanza pero esperaba publicar más de una  cosa,  aunque ya ves,  no pude terminar a tiempo  los escritos que tengo T^T






Nuevamente lo veía ahí, sentado bajo ese árbol, cuando no leyendo una de esas historias de terror que tanto le gustaban, era un chico tan reservado, siempre teniendo las narices en libros y no hablando con nadie más que una persona, la burla del salón, el blanco de todos los abusivos; es que no conforme con ser un nerd, tenía unas gafas exageradamente grandes para su rostro y su  estatura no ayudaba en nada, lo veía y se preguntaba cómo una persona así podía tener de novia  a la chica más linda de toda la escuela, ¿qué le vió?
Una chica tan hermosa como ella, ¿teniendo de novio al esperpento ese? le parecía ridículo, cada que los veía juntos se moría de los celos, esa niña le había flechado desde el primer momento que la vio, y cuando quiso acercarse a ella, esta estaba demasiado cariñosa con el nerd ese, siempre riendo, jugando y almorzando juntos, no aguantaba más, lo único que deseaba era romperle la cara al idiota  por haberle robado a su chica soñada.

Se encontraba completamente distraído, ya iban por la mitad de la clase y no había prestado la mas mínima atención, toda se encontraba enfocada en molestarlo. Sí, para colmo de males para el mayor, Arioka era compañero suyo, tenía que soportar que cierta persona lo viniera a buscar todos los días en los recreos, el almuerzo, a la hora de la salida, maldecía al derecho y al revés al chico, lo odiaba como a nada.
Se preguntaba una y mil veces como era posible que alguien cómo el le pudiese haber ganado, porque, en un principio pensó que solo eran amigos, pero cuando se le fue a declarar a Saya, así se llamaba, lo rechazó diciendo que ya tenía a alguien más en su corazón, y al preguntarle si esa persona era Daiki no le contestó y solo se fue dejándolo con la duda, aunque  claro, casi siempre estaban  juntos era normal suponer que era él ¿cierto? ese maldito idiota nerd antisocial y tarado tenía por novia a la mas hermosa chica de todo el colegio pese a su aspecto, lo odiaba; y asi cómo él lo hacía, la mayoría de los chicos en la escuela también y por ello el menor era víctima de constantes abusos y maltratos de todo tipo, maltratos que entretenían en demasía  a Kei.
Se dirigía a su casa después de las aburridas clases, tuvo que hasta tarde limpiando el salón solo, su compañero se había dado a la fuga. Se iba maldiciendo de todo y a todos, detestaba aquello. Estaba a punto de salir de la escuela cuando escuchó unos ruidos extraños, parecían venir del patio trasero, curioso se dirigió al lugar, pudo ver muchos chicos que parecían rodear algo, o mejor dicho a alguien, lo insultaban y pateaban, estaba a punto de socorrer al pobre cuando vio quien era, Arioka, ese estúpido nerd estaba siendo brutalmente golpeado por los alumnos mayores, la razón, era obvia. Al darse cuenta de que era justamente él a quien golpeaban todo ánimo de ayudarlo se le esfumó, no tenía razón para hacerlo, al menos ninguna que considerara válida, porque a su parecer, el que le haya “quitado” al amor de su vida era algo imperdonable, y poco le importaba lo que le pasara.
Cuando llegó a su casa simplemente se fue a  dormir, había sido un muy pesado día, y aunque quisiera no podía  evitar pensar en lo que le habría ocurrido  a Daiki, por lo poco que vió lo estaban golpeando salvajemente, de seguro y no asistiría a clases por unas cuantas semanas, eso le hizo sonreír, su odio por el menor empañaba su benevolencia.


A pesar de haberse acostado tan temprano despertó muy tarde, definitivamente no llegaba a tiempo para el primer módulo y no lo dejarían entrar al aula así que esperaría por el cambio de profesores, por ello decidió tomar el camino largo, total, no tenía prisa. Pasaba por el gran  parque, lleno de árboles y muy extenso, más parecía un bosque;  entonces  decidió entretenerse un rato y... hacer un poco de ejercicio mañanero tal vez?
Se sentó en una de las bancas  que se encontraban rodeando todo el lugar estirando las piernas, luego se recostó sobre esta, dejó la mochila a un lado y fijó su vista en el cielo. La mañana estaba preciosa, temperatura cálida, viento fresco, se preguntó si debería aprovecharla de otra forma más productiva, de pronto escuchó sollozos cerca suyo, se levantó rápidamente y fue en busca de aquella persona, en el fondo era una persona muy noble, pero por su tonta ilusión de enamoramiento había echo cosas que jamás pensó, tal como abandonar al menor el día anterior sin brindarle la más mínima ayuda posible. Nuevamente se colaba en sus pensamientos, era inevitable, por más odio que le tuviese no dejaba de reprocharse mentalmente por haber obrado mal, ese no era él, no se reconocía, pero todo lo malo que ahora albergaba se lo atribuía al menor. Prefería eso para no admitir que se estaba volviendo mala persona.
Se fue adentrando más y más cuando vio a alguien al pie de un gran árbol, abrazando sus rodillas y llorando ahora de manera descontrolada, esa escena le partió el alma. Se acercó lentamente y con suavidad tocó su hombro. Aquel chico al sentir el contacto levantó asustado el rostro.
No podía ser, tenía que ser él?  Se fastidio consigo mismo por haberle tenido pena pero, al ver mejor la expresión del castaño no  pudo sentir sino ternura, una ternura infinita apoderándose de él, tenía el rostro muy maltratado, su pómulo izquierdo estaba morado y su labio partido  bajó un segundo la mirada y vio como sus brazos también estaban cubiertos por hematomas, y sus manos apretando fuertemente sus anteojos, no quería ni imaginar como estaría el resto de su cuerpo, pero lo que más le llamó la atención fueron… sus ojos.
Unos orbes hermosos siempre ocultos bajo ese par de lentes horribles y exageradamente grandes. Pero ahora que podía apreciarlos de esa manera podía jurar que tenía los ojos más bellos que había visto en toda su vida, y al estar acuosos por el llanto lo hacían verse muy indefenso, tanto, que Inoo no pudo contenerse de abrazarlo. El menor al sentir su calidez lo abrazó de vuelta y permanecieron así unos cuantos minutos más. Cuando  Arioka dejó de llorar el mayor se separó lentamente y lo ayudó a reincorporarse, lo tomó de la mano y no dijeron ni una palabra hasta que salieron del parque.

- ¿por dónde está tu casa?- preguntó Kei.

- unas cinco calles más abajo en esta misma avenida- le contestó.

- esta bien, te dejaré con tus padres, se sorprenderán por verte así, si es que no lo hicieron ya-

- vivo con mi tía  y  mi prima, pero ellas salieron de viaje-

- entonces ¿estarás solo? ¿en tu estado? Y además ¿qué estabas pensando en ir así a la escuela? ¿eres tonto?-

- esta bien, podré cuidarme solo y no quería quedarme sin hacer nada- el mayor ya no dijo nada, aparentemente Daiki era alguien testarudo, mira que salir de casa en semejante estado, eso era demasiado.



Kei agradeció que estuvieran cerca, el más bajito apenas si podía caminar y al parecer esto le era muy doloroso. Al ver el gran esfuerzo que hacía por avanzar  se maldijo todo  lo que pudo y más, cómo fue capaz de dejar que lo lastimaran tan gravemente?, su estúpida actitud infantil había provocado que sufriera, se sentía como el peor de los miserables por ello.
Al llegar al edificio del menor tuvo que sujetarlo de la cintura y hacer que se apoyara en su cuerpo para poder subir las escaleras al tercer piso, ya que el ascensor estaba fuera de funcionamiento, tanta mala suerte podía tener Daiki?!
Al entrar a su casa lo primero que hizo fue recostarlo en el sofá con mucho cuidado, se sentó  a su lado y mantuvo el silencio. Estaba algo nervioso, que debería hacer a continuación, podría dejarlo asi como estaba? realmente podría hacerlo? No se sentía bien ni siquiera  el pensarlo, no se creía capaz de hacerlo, le haría compañía entonces?

-gracias- eso lo sacó  de sus meditaciones.

-umh?-
- por haberme  ayudado, gracias-

Y  no pudo sino sentirse como basura, si lo hubiese “ayudado” no se encontraría en aquel estado.

- no digas eso, por favor no lo digas- dijo con arrepentimiento.

- pero es la verdad Inoo-san usted me a-

- no lo hice! Si te hubiese ayudado en verdad no estaría tan golpeado…- dijo muy dolido- ayer… ayer yo vi cómo esos chicos te acorralaban y empezaban a golpearte, lo vi, LOVI! Y NO HICE NADA!- gritó desesperado por la culpa- si tan solo no te hubiese tenido celos nada de esto habría pasado- le dijo lentamente, mirándole a la cara por primera vez.

- usted tenía celos de mí?- preguntó incrédulo ante tal confesión- por que?-

- es que… - desvió la mirada- a mi… a mi  me gusta Saya-chan- le dijo con culpa.

- …. Y?- el menor no entendía a dónde quería llegar con eso.

- que... bueno, como--como es tu novia, me sentía muy celoso de ti como todos los demás- confesó.

- eh? era por eso? Yo pensé que me odiaban por ser un nerd- dijo con adorable confusión que hizo sonreír al mayor, y al verlo así le devolvió la sonrisa; Kei por otro lado dejó de hacerlo, cómo una persona podía llegar a ser tan bella? la sonrisa de Daiki era digna de admiración, incluso con  aquellas marcas ensombreciéndole un poco el rostro, aún así su sonrisa no dejaba de ser hermosa ante sus ojos.

- lamento haberme dejado llevar por los celos- dijo Kei.

- esta bien, al menos me estas ayudando ahora y eso cuenta, aunque tengo que decirle algo Inoo-san,  Saya no es mi novia, es mi prima- eso lo dejó pasmado, su prima? SU PRIMA?!
Y ahora si que se sintió como el mas grande de los idiotas. Había sentido unos celos estúpidos y  había dejado sufrir al menor unos ataques horribles por una tonta confusión.
Ya ni siquiera podía mirarle a la cara.

- qué pasa Inoo-san?-

-  es que… no puedo creer que sintiera celos de ustedes dos juntos cuando son primos! Soy un imbécil-

- no diga eso Inoo-san, además creo que nunca hemos dicho que estamos emparentados, por eso se creó tanta confusión, no se eche la culpa si?- le dijo con una tierna sonrisa que dejó embobado al mayor. Ese rostro angelical lo hechizó, más aún su alma tan pura, se preguntaba como nunca antes se atrevió a hablarle? Segundos, sólo esos bastaban  para darse cuenta de que tipo de persona era en realidad Arioka Daiki.
Se perdió unos momentos más en su sonrisa, embelesado por la misma. Salió de su trance cuando vio que el menor hacía el intento de pararse, sus piernas flaquearon y casi se estampa de cara contra el suelo; pero al percibir el peligro, lo tomó de la cintura y lo apegó a su cuerpo, dejándolo encima suyo y a si mismo recostado en el sofá. El menor estaba muy sorprendido, se había llevado un buen susto, gracias al mayor no se había echo más daño, levantó su rostro y le dedicó una sonrisa.

-gracias In- no pudo decir más, Kei lo había besado.

No pudo contenerse, el descubrir  lo tierno que era, ver esa sonrisa encantadora  tan de cerca, lo llevaron a besarlo impulsivamente, y aunque temió por unos instantes la reacción del menor, no se arrepentía, sus labios eran suaves, perfectos, tanto que tuvo la necesidad de mover los suyos para apreciarlos mejor.
Al sentir tal acción por parte de Kei, intentó corresponderle, aunque no era nada diestro en estos temas, la dulzura con la que lo estaba besando lo empujaba  a ello, le gustaba, le gustaba mucho sentirlo así.
Era una escena perfecta, el ritmo acompasado de los besos, sus lenguas inquietas que no pudieron evitar saborearse mutuamente, sus tiernas caricias por encima de la ropa, era… mágico, asi lo sentían.
Kei se estaba dejando llevar como nunca, ni siquiera se le cruzaba por la cabeza que era un chico, le gustaba, esa persona le gustaba mucho y esa manera tan exquisita de corresponderle, lo envolvió rápidamente. Fue el mayor quien dió el siguiente paso e introdujo su mano debajo de la camisa del otro, su piel era tan suave, se sentía demasiado bien tocarlo y al parecer le gustaba que lo hiciera, pues emitió un leve jadeo al sentir el contacto de su mano recorrerle el pecho.


Encantado con ese celestial sonido siguió  con sus impulsos y dejó  sus labios para saborear su cuello, pero no se detuvo ahí, le abrió la camisa y se posicionó mejor para que su rostro quede a  la altura de sus pezones, cuando lo consiguió no reparó en   delinearlos con su lengua, provocando más jadeos por parte del menor.
 El castaño estaba en las nubes, primero los deliciosos besos, luego las suaves caricias y ahora las expertas succiones a esa área tan sensitiva... se retorcía de tanto placer.

- ahh Inno-san - el  escucharse a si mismo le sorprendió, qué estaba haciendo exactamente? se separó rápido del mayor  y terminó en el suelo por el brusco movimiento. Kei por su parte se encontraba confundido, se lo estaban pasando muy bien, eso era más que claro, no debió haberse separado así. Se reincorporó un poco para ver al menor sentado en el suelo con la cabeza gacha.

-Arioka- lo llamó. El castaño levantó la vista y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no saltarle encima, se veía tan adorable con las mejillas coloradas, la respiración agitada y sus ojitos que reflejaban angustia, era todo ternura.

- no pongas esa cara, no estábamos haciendo nada malo-

-pero... a usted le gusta mi prima-

-corrección,  me gustaba, pero ya no, ahora me vuelve loco alguien más- le dedicó una sonrisa que le hizo bajar la mirada apenado.

- pero usted no me conoce, yo no-

-shhh- se arrodilló frente a él- eres demasiado transparente... Daiki-

Al menor le brillaron los ojos al escucharlo llamarle por el nombre, Kei lo tomó de la barbilla y volvió a darle un tierno pero corto beso.


-no tengas miedo, tú confía en mi si? Me remediré por todo lo malo que te he hecho - le dijo cariñosamente.

- está bien Inoo-san, ya lo hizo-  dijo sonrojado.


Durante las dos semanas siguientes Kei se la pasaba  en casa de Daiki,  no quería dejarlo solo por ningún motivo, y a pesar de que su tía y prima volvieron después de unos 4 días y se sorprendieron muchísimo de verlo en tal estado, tanto, que hasta insistieron en llevarlo al hospital para asegurarse de que no tuviese nada grave; quiso seguir visitándolo, no sólo  para hacerle compañía, sino también  para cuidar del menor él mismo, sentía que cada minuto que pasaba a su lado era lo mejor que le pudiese haber acontecido en su vida, se sentía tan pleno junto a él, pasándole las tareas, jugando, charlando, y claro, besándose también, nunca se cansaba de probar esos dulces labios, eran todo un manjar...

A la tercera semana recién el castaño tuvo el permiso del médico para volver a clases, le hacía mucha ilusión pues, aunque disfrutara de las tardes que pasaba con el mayor, las mañanas se le hacían tediosas e interminables estando encerrado volviéndose casi loco, estaba muy ansioso de poder al fin salir de casa. Aunque... tenía un poco de miedo, Kei se había portado de lo mejor con él pero, y si en la escuela era diferente? que tal si volvía a ser el mismo de antes? molestándolo y haciéndole tropezar cada que podía? No quería eso, deseaba que siguiera como hasta ahora, cuidándolo, mimándolo, siempre tan amable y cariñoso, así quería que fuese.
Se sentía mal por dudar de Inoo así, después de que este le prometió que nunca más lo haría sufrir ni lo incomodaría pero, no podía evitarse el estar dubitativo, se caracterizaba más que nada por su comportamiento tímido e inseguro, que podía hacer? además, aún no tenía claro exactamente  qué tipo de relación mantenían, amigos no podía ser, no después de todo lo que habían hecho, pero… tampoco le había pedido ser su novio...
"Novio" esa palabra resonaba en su cabeza todo el tiempo, tenía la pequeña ilusión de que le pidiera ser su novio, se estaba ilusionando con la idea y no quería que su pequeña burbuja de esperanza se le rompiera. sonreía como tonto cada que pensaba en ello, pero Kei  nunca se lo había pedido de manera oficial, y claro, podía ser que el término en si sonara lago fuera de lugar entre dos chicos, además, él ya sabía desde hacía mucho tiempo cuales eran sus preferencias sexuales, en cambio Inoo era diferente, al mayor le había gustado su prima hasta hace muy poco, hasta podría ser que estuviese confundido y no sintiera nada por él  más que un simple cariño y  amor hacia Saya. Cualquiera fuese el caso le aterraba la idea de perderlo, ya se había acostumbrado a pasar tiempo juntos, a confiar en él, depender de su persona inclusive.

Llegó a la escuela pensando en todas estas cosas que no pudo percatarse a tiempo de que ciertos tipos, los mismos de la vez pasada, lo tenían en la mira, sin darle tiempo a emprender la huída, aunque nunca fue de esos cobardes que se esconden, es más, siempre se mantuvo firme y si no respondía a las agresiones era porque creía que no merecía la pena malgastar sus energías en algo así.
De nueva cuenta fue llevado al patio trasero, ya imaginaba para que, consideraba una tremenda molestia tener que soportar eso otra vez.
Y es que Saya les había reclamado el hecho de haberlo golpeado e hizo público su parentesco con Daiki, les había dicho barbaridades y media y ahora esa bola de tarados lo culpaba por estar en tan malos términos con la chica.
Estaban esperando a que el menor apareciese para cobrarle por aquello, Saya no quería ni verlos, y los insultaba cada que podía, quería mucho a su primo, era un hermano mayor para ella por eso le afectó tanto lo que le hicieron y no reparó en agredirlos verbal y físicamente.

-estuviste de boca floja con Saya-chan no?- le acusó uno.

- eh? pero si no dije nada.-

- no quieras hacerte el tonto-

- pero no lo -

Un golpe de lleno en su estómago lo hizo callar. El impacto fue tal que lo hizo caer al piso del dolor.
Sus gafas se le cayeron y uno de ellos aprovechó para pisarlas y destruirlas mientras todos reían. 
Otro lo tomó del cuello de la camisa con la intención de golpearlo en la cara pero se detuvo. Al igual que Inoo quedó cautivado con el hermoso aspecto de Daiki. Y  cómo culparlos? ese pequeño y delicado rostro no era sino la perfección misma, se quedó como tonto mirándolo hasta que uno de sus "secuaces" lo apuró.

- que tanto esperas?-

-uh?-

- pero qué demonios te pasa? piensas darle de besos o qué? quítate!-

Lo hizo  a un lado y tomó su lugar, con furia le dio un golpe al menor, tirándolo nuevamente y haciendo que tocara el área lastimada con su mano izquierda.  El pobre Arioka no hizo mas que agachar la cabeza y derramar lágrimas, cuanto más tendría que soportar cosas como esa, odiaba las discusiones y mucho mas las peleas pero ya estaba llegando a su límite, desde el comienzo del año tuvo que soportar el acoso, amaba la  escuela como nada, le encantaba, pero desde que se transfirió  no hizo mas que sufrir por los constantes maltratos.
 

 

No estaba muy convencido de que le hubieran dado el alta al menor, en su opinión el castaño tenía que seguir siendo cuidado y en reposo, bajo SU cuidado claro, quería seguir mimándolo lo más posible, aunque… aún podría hacerlo.
Una sonrisa boba se  posó en sus labios al pensar en ello, pero esta se le fue de inmediato al ver tanta conmoción en la entrada de la institución, tuvo un mal presentimiento. Corrió lo más rápido que pudo hacía donde había escuchado, ocurrían los hechos, augurando lo peor para Daiki, ¿tanta mala suerte podía tener?! ¿Tuvo que salir tan temprano sin esperar a que llegue por él? Tuvo que ir solo por que su prima tenía un examen médico antes?  ¿Tenían que estar en un colegio donde los profesores eran una manga de inútiles con los cuales no se podía contar en absoluto? ¡Que tormento!
Le iba a dar el regaño de su vida al menor por ser tan cabeza hueca y ser un despistado de lo peor.
Su ira se hizo palpable al momento de ver a SU Daiki con rastros de sangre en el rostro, siendo sujetado por dos tipos, otro que estaba delante suyo gritándole de cosas y muchos otros alrededor.


Se acercó a ellos como alma que lleva el demonio y empujó al que Arioka tenía en su delante con mucha fuerza, liberó al menor de los otros dos y tomó el pequeño cuerpo del menor entre sus brazos, antes de que este se desvaneciera por lo débil que se encontraba.
- ¿qué te pasa Inoo? ¿Por qué lo ayudas? Tu eres quién más lo odia!- ante aquello el menor abrió desmesurado sus ojos, le había dolido.
- no... al menos ya no, no quiero que lo molesten más-
- pero él-
- ¡ÉL ES MÍO!  Aquel que se atreva a molestarlo se las verá conmigo!- sentenció firme y acto seguido le plantó un beso al menor dejando sorprendidos a todos.    
                                                    
Llevó a  Daiki a la enfermería, esperó paciente a que la enfermera terminara de curarlo, escuchando las quejas del castaño cada que le limpiaban alguna herida y  se ofreció a llevarlo de vuelta a su casa, era obvio que tendría que tomarse unos días de reposo.
Como la primera vez, Inoo ayudaba a Daiki a caminar tomándolo de la cintura, iban por el pasillo del tercer piso a paso lento, después de ir a buscar su cosas al salón de clases. Arioka estaba que se moría de  los nervios, en verdad Kei dijo aquello? Lo hacía sentirse muy feliz, había dicho delante de todos que era suyo, no cabía tanta dicha en su cuerpo, aunque… no lo llamó su pareja propiamente, y por más que estuviese que explotaba de felicidad por lo que hizo por él, quiso preguntarle algo de todos modos.
- Inoo-san… emmm yo me preguntaba a qué… bueno, a qué se refería cuando dijo que era suyo?- más colorado no podía estar al decir eso.
-creo que fue bastante obvio, me gustas- detuvieron el paso- quiero que seas sólo para mi-
-eso quiere decir que…-
-deseo que seas mi seas mi novio- a Daiki le brillaron los ojos. Se le estaba confesando verdad? Eso era algo oficial cierto? Las dudas que tuvo alguna vez se disiparon con esa oración, esa tan significativa oración que  lo era todo.
Kei por su lado no pudo resistir las ganas de besarlo, su  carita de sorpresa y felicidad era algo tan bello  que no podía, ni quería, contenerse de sentirlo cerca.  Lo  apresó contra la pared y tomó sus labios en un candente beso, tan profundo y dulce a la  vez. Sus lenguas masajeándose con lentitud, sus salivas entremezclándose, tan deliciosas.  Su temperatura corporal comenzó a subir,  de pronto los besos ya no les eran suficientes, necesitaban más, sus hormonas pedía por ello. Sin dudarlo ni un momento, el mayor tomó su mano  y juntos se adentraron al salón que tenían más cerca, uno de ciencias que estaba fuera de uso.                                                               
El lugar, a pesar de estar en inutilidad, se encontraba muy bien aseado, pero claro, ellos ni siquiera se percataron de su pulcritud, estaban más concentrados en obedecer a sus instintos que en cualquier otra cosa.
 Lentamente el pelinegro comenzó a desvestir a Daiki, a cada porción de piel descubierta la llenaba de caricias, robándole suspiros al menor,  a cada marca que encontraba en esa blanca y tersa piel no hacía sino besarla con suma adoración, como queriendo curar aquel cuerpo lleno de heridas con sus labios. Lo desnudo por completo y su admiración fue evidente, ese pequeño cuerpo tan bien formado era mucho más hermoso de lo que había imaginado. Sí, ya lo había hecho, aunque no esperaba que fuese tan pronto, había fantaseado con aquel momento incontables veces, llevándolo a masturbarse sin control gimiendo el nombre de Daiki; pero eso no era un sueño, lo tenía delante suyo en cuerpo y alma, a punto de disfrutar en carne propia todas aquellas fantasías con las cuales se vanaglorio en su soledad.  
Sin más espera, comenzó a pasar sus manos a lo largo del cuerpo del menor, deteniéndose considerablemente en el área de los pezones y nalgas, dando placenteros masajes en aquellas superficies particularmente deliciosas. El menor soltaba jadeos incesantes, ser acariciado de esa manera por Kei se sentía realmente bien,  no esperaba que sensaciones como esas fueran posibles de lograr en el organismo humano.                                                                                                            Poa De a poco fue bajando hasta su entrepierna, tomó su virilidad con delicadeza y recorrió con besos la longitud del mismo. El castaño suspiro ante tal acción, los labios del mayor eran suaves, carnosos, incrementaban su placer. Sin previo aviso, se introdujo el miembro en su boca, logrando que las piernas de Arioka fallaran y terminarse arrodillado en el suelo, para el pelinegro era un poco incómoda la nueva postura, asi que optó por recostar el cuerpo del menor en el piso por completo y proseguir con su tarea, degustando exquisitamente su pene.
El acalorado ambiente, era más de lo que el pobre Inoo podía soportar, la laboriosa tarea de darle placer oral al menor le había subido mucho la temperatura, su cuerpo estaba sudoroso y es que el sólo escuchar los embriagantes gemidos de su acompañante lo ponían al límite, uno que ya había sobrepasado. La urgencia de tomarlo se apoderó de él y de un momento a otro se retiró de su entrepierna y pasó a desvestirse con premura. Agarró las piernas blancas del menor y elevó su parte baja, acercándola a su miembro, que ya estaba más que duro. Se introdujo muy suavemente, sintiendo la estrechez incomparable del castaño, era algo fenomenal, sus paredes se resistían a abrirse y dificultaban un poco el proceso, pero el aprisionamiento que encerró a su miembro lo llevaron a la gloria, soltando un  escandaloso gemido.
-ahhh~!!!- gritó  al sentir como la entrada de Arioka  entrada se comprimía más y más.
-Ke~Keei!!-soltó el menor al sentir un  dolor lacerante.
- est—estás bien? Si quieres… paramos- le dijo dulcemente mientras acercaba su  rostro al del otro y acariciaba su nariz con la propia.
- no, sigue por favor- imploró el menor.
Inoo lo besó tiernamente, tratando de distraerlo un poco de aquel dolor punzante. Empezó de nueva cuenta con las embestidas, teniendo extremo cuidado de hacerlo lento para no lastimar a su pareja, pero no dejó de besar sus labios en ningún momento. Sus movimientos de caderas iban al compás de sus besos, sin prisas, Kei lo embestía  pausadamente, abriéndose paso en su interior, llegando cada vez más profundo. Continuaron con aquel delicioso ritmo, incrementando su goce, llegando juntos al tan ansiado orgasmo.
- eso fue…totalmente… increíble-  dijo entrecortadamente Inoo con una sonrisa.
-no se arrepentirá?-
- arrepentirme de qué?-
- de lo que dijo antes, delante de todos-
- nunca, ahora eres mío, que lo sepan todos, así es mejor-
- está seguro?-
 -claro que sí, lo dudas acaso?-
- n—no  claro que no, nunca más- sonrió.
- asi está mejor, nos vamos?-
- hai-
Ambos se cambiaron con total  tranquilidad y salieron del lugar, debían de dirigirse  a casa del menor, los golpes anteriores y el ejercicio extra que acaba de realizar lo tenían exhausto,  y con los obvios nuevos cuidados de Inoo de seguro que tardaría aún más en recuperarse por completo, pero bien valía la pena.
Al salir de la escuela notaron como todos se les quedaban mirando.  Iban tomados de la mano, y con las declaraciones anteriores de Kei, era innegable el tipo de relación que mantenían. Pero al mayor no le importaba, había descubierto un maravilloso ser de nombre Arioka Daiki y no permitiría que este se le fuese arrebatado de su lado nunca, lo protegería y amaría, por que era suyo, aquel enemigo que en un día… se convirtió en el amor de su vida.